Artículo original de Guido Serafino. Mejorado solo en correcciones ortográficas por ChatGPT de OpenAI.

La Decodificación Bio Holonómica se fundamenta en una premisa esencial: cada individuo es el centro de su propio universo, el creador absoluto de toda su realidad. Esto incluye tanto la realidad de su cuerpo físico como la de su entorno. Esta idea es el pilar inmutable sobre el que se construye la visión holonómica de la realidad.

Dios en la Experiencia Humana

Al ser el creador de su universo, cada persona es, literalmente, Dios experimentando la vida humana en la Tierra. No es simplemente una «partícula de Dios» o una «parte de Dios«; es Dios mismo, viviendo y creando dentro de las reglas biológicas que Él ha diseñado para experimentar la vida en el planeta. Estas reglas forman parte del «juego» que Dios ha creado para sí mismo, y dentro de esta experiencia terrenal, se atiene a sus propias leyes para vivir y evolucionar.

El Pasado como Programante del Presente y Futuro

Esta experiencia terrestre de Dios está siendo creada desde su propio pasado, en un planeta que Él mismo ha diseñado para mantenerse en funcionamiento. Como tal, el creador no puede desmarcarse de la realidad que ha creado, ni del pasado que ha vivido, el cual está marcado por «errores» que debe corregir. Estos errores son simplemente experimentaciones que han puesto en riesgo la continuidad del «juego». Es por ello que, en este sistema de «prueba y error», los errores que amenazan la perpetuación del experimento son marcados como antibiológicos (según Pablo Almazán) y son evitados a través de síntomas que el propio creador se autoimpone.

Entre estos errores antibiológicos se encuentran grandes riesgos como la muerte prematura, la falta de descendencia en la especie, y la separación del clan. Estos factores, aunque no se profundizarán aquí, son clave para entender la función del síntoma.

El Síntoma: Guardián de la Existencia y Motor de Evolución

El síntoma, en este contexto, juega un doble papel. Por un lado, asegura la continuidad del experimento de la vida, y por otro, empuja al creador hacia una versión de sí mismo más avanzada, más segura y con menos riesgos de muerte. Este proceso de avance es evidente en la evolución de la humanidad: por ejemplo, hoy en día la mayoría de los nacimientos ocurren en hospitales o clínicas especializadas, y los vehículos cuentan con airbags y medidas de seguridad. Estos avances, creados por el propio Dios en su experiencia humana, buscan garantizar la supervivencia.

Este confort y seguridad permiten que el ser humano dedique menos esfuerzo al trabajo físico forzado, abriendo las puertas a estados de conciencia superiores. A medida que la humanidad avanza en su evolución, se vislumbran posibilidades como el viaje por el universo, el contacto con civilizaciones extraterrestres, y una infinidad de experiencias que Dios ha creado para sí mismo y que está listo para experimentar.